viernes, 12 de septiembre de 2014

HAY NOCHES VERDADERAMENTE TRISTES

 

Hay noches verdaderamente tristes
noches de búhos solitarios en la ventana
Noches en los ojos que se humedecen de lluvia
como si un río interior quisiera salirse de adentro
Hay noches sin palabras
sin verbos 
sin sentido
y sin adverbios de tiempo 
que se columpian en lo alto del tejado
o se cuelgan de las lámparas
Noches verdaderamente tristes
en donde no sabemos si las mariposas
entraron en reposo
en luto o  en desesperanza
y los pájaros reaparecieron en los árboles
mudos pájaros que no vuelan alrededor
para no llorar viejas derrotas
Hay noches verdaderamente tristes
habitadas por el miedo
perseguidas por las sombras
sin ninguna esperanza para nadie
Hay noches verdaderamente tristes
sin luna ni olvidos
ni aromas exquisitos
Hay noches de cama y mesa
y velas encendidas
con recuerdos fatuos
que no se van de la memoria
Y en esas noches
en una de ellas
se nos puede ir la vida
en un tren fantasma que cruza
nuestros sueños
más allá de todas las distancias
que nos alejan del encuentro
que un día pensamos realizar
si lo digo yo...




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