Escritor, narrador, poeta, ensayista
Nació en San
Cristóbal, Estado Táchira, el 25 de noviembre de 1955. Servidor Público: Contraloría
del Municipio San Cristóbal desde 1988 (otro currículum)
PREMIOS Y LOGROS OBTENIDOS: Ganador del Octavo Festival Mundial de Poesía, convocado por la Casa de las Letras Andrés Bello, Caracas, Venezuela, 2011.
El 12 de noviembre de 2012, fue declarado en Sesión Solemne: HIJO ILUSTRE DE LA CIUDAD, por el Concejo Municipal de San Cristóbal, según acuerdo Nº SC-A-412-2012.
El 12 de noviembre de 2012, fue declarado en Sesión Solemne: HIJO ILUSTRE DE LA CIUDAD, por el Concejo Municipal de San Cristóbal, según acuerdo Nº SC-A-412-2012.
Finalista en el
concurso internacional de cuento breve, convocado por la Editorial Marenproa,
de Méjico, con la participación de 20 países y seleccionado entre más de 700
cuentistas de habla hispana.
Mención Especial en
Poesía en 1989. Obra: Baladas para la Orfebre. Auspiciado
por la Dirección
de Cultura del Estado Táchira.
Premio Ganador en
Poesía 1990. Obra: Hojas de Ceniza. Primer Binacional Colombo-Venezolano,
auspiciado por el Instituto Universitario de la Frontera (IUFRONT) San
Cristóbal- Estado Táchira.
Mención Especial
Ensayo en 1990. Obra: Por el Tiempo que me Queda. Auspiciado por la Dirección de Cultura del
Estado Táchira.
Premio Ganador en
Poesía 1991. Obra: Invierno en el Pacífico. Auspiciado por la Dirección de Cultura del
Estado Táchira.
Mención Especial en
Poesía en 1991. Obra: Consternación en la Casa de Omaira. Auspiciado por la Dirección de Cultura del
Estado Táchira.
Premio Ganador en
Poesía 1996. Obra: Ópera de los Tres Narcisos. Auspiciado por la Dirección de Cultura del
Estado Táchira.
Mención Especial en
Poesía 1997. Obra: Humana Transparencia. Auspiciado por la Dirección de Cultura del
Estado Táchira. Mención Especial en Cuento 1999. Obra: Selene. Auspiciado por la Dirección de Cultura del
Estado Táchira. Mención Especial en el Concurso de Poesía del Ateneo de La Victoria , estado Aragua.
2002. Premio Único de Publicación (libro)
en 2002. Obra: Con el Paso del Tiempo (cuentos cortos). Auspiciado por la Dirección de Cultura del
Estado Táchira.
Premio Ganador en
Poesía en 2004. Obra: Ceremonia del Ocaso. I
Concurso Certamen Mayor para las Artes y las Letras colección Cada Día Un Libro.
Premio Nacional. Editado
por La Fundación
Editorial El Perro y la Rana. Caracas /
Venezuela/ 2005. Auspiciado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura y el Consejo
Nacional de la Cultura
de la República
Bolivariana de Venezuela.
Entrevista en Vive
Andes, televisora nacional y actor en la película “Los Ahorcados de Pirineos”
film corto que se realizara para el rescate de las tradiciones del Táchira.
Personaje: Eustoquio Gómez.
LIBROS PUBLICADOS: Los Espacios
Socavados (cuentos cortos) 1994.
Hojas de Ceniza
(poesía y cuentos) Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses (BATT) 1999. Con
el Paso del Tiempo (cuentos cortos) 2004. Dirección de Cultura del estado
Táchira. Ceremonia del Ocaso (poesía) 2006. Editorial El Perro y la Rana.
La Mano del
Moribundo y Otros Cuentos (cuentos) 2007. Editorial Simón Rodríguez.
Ciudad en la
Niebla. Cuentos Urbanos (cuentos, recopilación de nuevas voces de la narrativa
tachirense) 2010. Dirección de Cultura-Táchira, y segunda edición por el Fondo
Editorial Simón Rodríguez, 2012.
…DESNUDO EN LA CATEDRAL
Un lobo engullía la
luna, otro lobo devoraba el sol,
y las estrellas se tambaleaban, el arco
iris se quebraba bajo
el peso de los gigantes del hielo, que venían
a reclamar su reino
Espido Freire
Diabulus in música
I want to understand the shape of the light
Aquellas tardes calurosas
recuerdan la Suecia inmortal de Hasso Krull
Cuando leí su poesía ¿qué decía de los arándanos?
De la música colonial de Rajasthan
De su extravagante manera de encender un
cigarro
e irse por ahí bajo los árboles
silbando o cantando
como suelen hacer las personas que sueñan
¿Qué nos separa de Hasso Krull sino un tren
que va hacia el centro de la tierra?
La tierra de verde transparencia
Los vastos horizontes de arena rojiza sembrada de cocoteros
Pero lo importante de Hasso Krull es su poesía
La forma de decir que estamos solos en el
universo
Que se nos hace pedazos la vida
cuando ocultamos algún secreto
que luego descubrimos en alguno de sus versos
Su poesía es como los árboles
Como la brisa que rodea las colinas de
Finlandia
Mucho más tierna que el trigo al despuntar la
mañana
El día está claro
y el cielo se derrama de luz
Hasso Krull debió nacer en una de esas
estaciones solitarias de la
India
para recordarnos
en cada amanecer
que aún estamos vivos
Charlot
El
último dictador de América
Quién no recuerda a Charles Chaplin
con su pantalón cayéndosele en medio de la
calle
El humo de la ciudad donde se rodaba su mejor
película
Ese ojo pequeño por donde miramos el mundo
Quién no recuerda su tristeza
Ese vacío que colmaba los ríos de la ansiedad
Ese cansancio y desprecio por las cosas que le
rodeaban
Los pájaros que cantaban en su ventana
ya no existen
como tampoco existe su sonrisa
porque Chaplin era un hombre triste
Era como una gota de agua en medio del
desierto
Una ligera caricia que nos llega de muy lejos
Desde las calles de Brooklyn
desde esos viejos teatros donde se le iba la
vida soñando
Quien no recuerda esas luces las
máquinas los ruidos
su soledad
su terrible soledad
y esas ganas de apostarle a la vida su suerte
Gertrud no fue mi amante,
pues
no me conoció...
siquiera
eso
Luis
A. Alcocer F.
Gertrud no era mi amante
pero juntos caminábamos por el bosque
tomados de las manos
Aprendimos a conocer la dirección del viento
en los pasillos de una cabaña legendaria
a bebernos el agua fresca de un amanecer
cualquiera
en la neblina
a veces nos escapábamos fuera de la ciudad
recorríamos los pueblos
en busca de aventuras
nos contábamos anécdotas de nuestras parejas
ella hablaba de su marido con entusiasmo
y yo de mi mujer
Pero Gertrud no era mi amante
Nos embriagábamos de alegría
compartiendo las manzanas
los cereales y el buen vino de la tarde
bajo la lluvia
en la orilla de un río o en el comedor de una
vieja posada
Pero Gertrud no era mi amante
En una ocasión hicimos un largo viaje de
negocios
nos perdimos en las barriadas de Venecia
ante el inmenso lago inmortal de aguas
inmortales
en los espejos de Italia
en la Grecia milenaria de Arquímedes
entre hoteles miserables y calles pestilentes
De vez en cuando llamábamos desde algún
teléfono remoto
para anunciarnos
para decir que estábamos vivos
Pero Gertrud no era mi amante
Con la llegada del invierno: la despedida
los años tristes
un hijo que la llamaba desde la noche
con la voz de quien nunca regresa en la
distancia
Él la consolaba como un padre
y fue para ella el mejor esposo del mundo
él entendía el giro del universo
su piedra angular
el momento histórico que nos tocó vivir
Pero Gertrud no era mi amante
Amábamos la Revolución
hablábamos del Che como si se tratara de un
amigo cercano
de Marx como nuestro mejor camarada
de los pintores de Prusia
de Polonia y del Papa
Nunca más supe de ella cuando partió de este
gran país
cuando éramos felices como antes
a nuestra manera
Pero Gertrud nunca fue mi amante
Nunca
Lo juro
Las cigarras anuncian la llegada del invierno
el maíz tierno y las flores silvestres
El barco pronto partirá para Santiago
Las cábalas nos señalan el futuro
donde al fin descansaremos de la jornada
Hay pájaros en todas partes
agoreros
profetas
anarquistas
que cruzan infinitos mares
en busca del enigma
Pájaros ancestrales
que adivinan el porvenir
Con ellos apuesto mi suerte
Este asunto loco de esperar buenos tiempos
La marea los arrastra
con el viento seguro del sur
Y allí
en la playa de un continente desconocido
enterraré mi bandera
bajo el sol implacable de los siglos
Con los pájaros y las cigarras
el invierno y la noche
estaré salvo
en ese otro intento por hallar el sitio
donde escribir el mejor poema
Estaban allí
como en las fotografías
Julio Mella y el Che con el asma entre las
manos
Camilo Torres, Salvador de la Plaza , Tania Bunke
con su tabaco perfumado
sus escopetas y sus sueños
con la esperanza de regresar alguna vez
Habitaban en silencio la isla
Detrás de las cortinas de mar de una
habitación secreta
Leían las cartas y los oráculos del fin del
mundo
Se respiraba otro aire
Otra nostalgia nos llamaba desde la distancia
con sabor a vino tinto de goletas olvidadas
De palabras que se llevaba el viento
Tarde de caballos desbocados
de locos y borrachos
con golondrinas y espuma en los sombreros
Todos estaban allí
en el regreso insondable de las olas
contra los acantilados
Hay maneras de callar ante la adversidad
de gritar en silencio
de huir sin memoria por desolados parajes
donde a veces encontramos la muerte
Hay maneras extrañas de encontrar la muerte
de sierpe y de cansancio
de arrodillarnos sobre la tierra
y bañarnos de alcohol hasta la última huella
de la tarde
Hay distintas maneras de oír el ruido del
universo
su fuerza descomunal
su ópera de furia
huevo negro entre las aguas
planeta sideral donde nunca amanece
Hay formas que nos describen la oscuridad
goteras de sangre que salpican la habitación
de la dama
pobres
todos los pobres del mundo
reunidos en ese pentagrama de Galilea
cantando sus designios
de donde somos
de donde venimos
hay sexos milagrosos
árboles infinitos
melodías de neón
hay muchas maneras de decir que estamos
tristes
que hasta las manos se empeñan
en rasgar el tiempo
Laberinto
del tercer espejo
En la primera fuente del laberinto
un mago asesinaba una flor
Encendía fósforos de pimienta
y los echaba sobre las aguas
pero ella no moría
En la segunda ventana de la noche
el mago degollaba la rosa
Se discutía sobre la mejor manera
de asesinar ardillas
conejos
elefantes
pero ella no moría
En la tercer vigilia
los astros del poniente
sobrevolaban las lunas
Ni una gota de sangre cayó en las espinas
Aunque se golpearan los cristales
atravesando los pasillos
nadie respondía desde adentro
entonces vimos a las mariposas
alimentarse de los grillos
de las enredaderas
y las copas del invierno
pero ella no moría
Mis manos no pintan la claridad
sino el recuerdo que duele para encontrar la
luz
Los pies caminan hacia otros espacios
Los ojos
Los ojos no regresan la mirada
Soy como esos peregrinos que atraviesan los
desiertos
Como esos fantasmas de los cuentos de Oscar
Wilde
que se inclinan para escribir
con tinta de reloj
la mañana que no florece
o la ruta de las hortensias
para escondernos de la oscuridad
Egipto
En el continente de Lemuria
mi ojo inquisidor
profanó los templos del Egipto faraónico
Escribí blasfemias sobre las tumbas sagradas
del Señor de Sipán
y mis manos rasgaron los pergaminos del Mar
Muerto
Pobre de mí
De mi sombra viajera
De mi aventura en la rueda del bosque
Aún soy un niño para soñar con mi redención
Pobre de mí
Ya no sé que hacer con estas ansias por
encontrarte
Llueve
Dios está cansado de oírme
y yo de buscarle
La piedra del universo no gira como antes
Estoy solo en medio de la noche
Es imposible hallar la puerta
El sol se ha posado entre mis ojos
Te espero en alguna parte de este reino
Sé que vendrás
Pobre de mí si no lo haces
Pobre de ti si no regresas
La efigie se ha desmoronado
Una luna de sangre atraviesa el cielo
donde al fin somos viajeros
en un continente que es nuestro
La tierra ha regresado
Hemos descubierto el agua
Los troncos de algún árbol milenario
que aún respira por la huella
un pedazo de sol en la montaña
los acantilados
la niebla
las palabras
Nos hace falta una porción de luz
para refundar el mundo
después de todo
estamos vivos
Libreto
para un acto de despedida
De todo lo vivido nos quedó la prisa
La vereda aquella por donde repartimos la vida
tus pies desnudos
tus manos frías
y la nostalgia de soñar bajo los árboles
en algún parque solitario de Madrid
¿Qué pudo más que nuestras ansias?
¿Que nuestros brazos desnudos?
¿Que los pasillos de la casa
y todos los espejos iluminando nuestros
rostros?
Aquel viejo poema de Whitman
escrito en las hojas secas de la tarde
cambió un poco nuestros malos hábitos
¿Qué pudo ser después de eso?
Miel para el aborto
Tiniebla en las ventanas
Calle solitaria de todos los domingos
Una terrible desesperanza que nos carcome
¿Dónde quedó todo?
¿Dónde enterramos el hacha que ya no derriba
los árboles?
¿Tu boca de negros alfabetos?
¿Tu extraña manera de conducir las estrellas
cuando concibes tu mejor libreto de mujer?
y esta frágil y bucólica rutina que al fin
después de todo
echas al olvido
Afganistán
Todo estaba escrito desde el principio
así lo decían los papiros
esa carta del porvenir donde los muertos
caminan
por las sendas del mal
¿Podrán entrar al templo los hijos del califa?
¿Profanar la tumba de Alí?
Caravanas del norte poblaron la ciudad
sobre calles polvorientas
Soldados infelices atraviesan las veredas
contra un viento de sueños milenarios
que se niega a morir
Sobreviven al calor en grandes multitudes
bajo el sol de otoño
en el país de las salamandras
donde duele ser hijo de la Tierra
hijo del desierto
hermano de Mahoma
del Sol y la Luna
para arrancarle un grito a la noche
Mira mis manos
Esta piel de animal misterioso
La sombra que esconde una sonrisa
en el desván
el rostro de revés a las cortinas
en el invento de los jeroglíficos
Mírame
estoy frente al mar
con los marineros en desorden
contando las estrellas
Soy pájaro olvidado
Visitante de brumosas oficinas
donde se echan al olvido mis asuntos
Soy hueco sin fondo
Sentina de enfados
Me voy
con la idiotez de salvar el mundo
Me alejo hacia los torrentes de un mar profuso
como todos los mares del universo
Y allí
en las playas solitarias de un país
desconocido
anclaré mi sombra
para poblar la arena de nostalgias
Mi espacio
Mi único espacio donde encontraré el signo
que me devolverá a la tierra
Yazgo en mi tumba
Faquir olvidado
No sé de calendarios
ni de prisas
Duermo la velada
que me asignó la vida
Ulula el viento afuera
Las hojas secas danzan
El pájaro de la penumbra
se mete en mis ojos
Inventa nuevos mundos
Vanas profecías
Extraños sortilegios
Me levanto y soy
Mi sombra atrapa
su media luna de muerte.
Los niños de Bagdad corren como cervatillos
por desiertos indómitos
Las mujeres yacen en los callejones
cubren su desnudez con sangre y ceniza
Las balas atraviesan las paredes
en un paredón de efigies
que no renuncian a la vida
Los hijos de Al Jazira resisten a la muerte
sobre el lomo de bueyes fantasmas
inmersos en la niebla
por calles desoladas
con el alma a cuestas
y una ración de agua para el amanecer
de sal de tarde en la noche
de luna hambrienta que cubre las arenas
Los hijos de Bagdad no se rinden
porque están hechos de fuego
de piedra
y de tiempo
Si alguna vez mis ojos presagiaron tu partida
fue por la desesperación o por la desesperanza
a lo mejor fue el cansancio
todas esas cosas que uno siente cuando se va
la tarde
cuando desde la ventana contemplamos la lluvia
y no sabemos si reír o llorar
Es el poema tal vez
Esta lúcida certeza de saber que estás
Que de alguna manera no te has ido
Que la distancia que hay entre un reloj de
arena y el sol
es la voluntad de estar vivos contra el tiempo
de seguir vivos por ahora
Ya nuestros rostros tienen esa máscara que
determina el afán
esa luz extraña que antecede a la nostalgia
Sé que es así
Por ello creo que pasaré de largo por la otra
calle
donde al fin reconoceré mi soledad
y esta libertad de asir la vida por el ruedo
de tu falda
como un niño que implora
como esto que soy y que seré siempre…
más allá de las palabras
más allá de las manos y los ojos
en la correcta manera de decir mentiras
para seguir viviendo
Palestina
Yo nunca me quejé de haber
nacido pronto
Nazim Hikmet
Estoy hecho de barro y púrpura
Me aferro a la
piedra filosofal
como quien se aferra
a la mano de Dios
Soy como un
ermitaño que recién aprendió a leer
como esos
sacerdotes de órdenes secretas
como esos mendigos
de las plazas
que se alegran
cuando llueve
Pertenezco a una
raza indómita
de caballos negros
de perros de caza
con centellas en los ojos
de marineros al
atardecer
bajo el clarín de
los relámpagos
Estoy hecha para el
fuego
para las
revoluciones y las tormentas
Esa otra que está
ahí no soy yo
es mi sombra de
años
mi carne
mi sangre
la piel que entrego
en pedazos
para el sacrificio
por ahora
Pernocta en los navíos salvajes
de algún mar rebelde
con olas suplicantes
No sabe en que puerto
descansará finalmente
cuando termine la jornada
Hombre de rostro seco y taciturno
sueña bajo el nogal de su extravío…
Mucho más temprano que tarde,
de nuevo, se abrirán las grandes alamedas,
por donde pase el
hombre libre,
para construir una
sociedad mejor
Salvador Allende
En el reino de Ítaca
las noches son demasiado oscuras
los astros titilan a lo lejos
como centauros dormidos
Una silenciosa esperanza
crece en la remota bahía del sur
Los viajeros de la isla
contemplan el mundo
desde la mirada triste de Odiseo
el griego pescador
En montañas rocosas y legendarias
la música se oye
como una campana
que anuncia la creación del nuevo mundo
Sobre la arena
en la vesperal playa del mar Jónico
las mujeres danzan al ritmo de las olas
con palmas y flores en el pelo
Homero descubrió a Ítaca
una fría mañana de septiembre
entre las ruinas de una tumba heroica
al oeste de Grecia
Ulises también soñó con sus barcos y sus
costas
Un día regresaremos a Ítaca
con el viento del sur
Allí construiremos una casa
un puerto
y un sueño
Que se abran los graneros
y se derriben las cercas
que nos separan
La tierra es nuestra
Nuestros son los árboles
que la habitan
Nuestros los animales
y las aguas
Nuestra la casa
donde amasamos la esperanza
El aire y la lluvia
La corbata y el arado
La oficina y la fábrica
Los pájaros que se posan
en las ventanas
para anunciarnos lo que vendrá
Nuestra
la libertad de las gaviotas
y nuestra es la calle del sur
donde escribimos la historia
con lágrimas
y tiempo
Abraham supo de estas tierras
y las bendijo desde el poniente azul
de la eternidad
en el ombligo del mundo
El patriarca
divisó las grandes colmenas
donde se guarda la miel
que hace mucho más dulce la vida
en el desierto
Desde entonces poseemos el signo
el rastro de la ola
de un mar que embiste duro
contra las rocas
las planicies
las grandes extensiones
donde se acumulan nuestros sueños
Pernoctamos en cabañas
bajo la luna
en la tierra de Canaán
sobre las piedras
de una ciudad que apenas reconocemos
en la procesión de las hormigas
y allí
debajo de las enredaderas
el sol brilla con ímpetu
para iluminar mejor el trazo
donde crecerá
la savia
en su íntimo refugio
De niño
me veo frente a ese espejo
donde se vislumbra mi rostro
en una creciente armonía
Recuerdo la dinastía de una familia lejana
que no sabía de navíos
ni de trenes bajo la lluvia
que había vivido entre las flores
y que jamás había visto el mar
También recuerdo los zócalos
de una pared azul
El aroma del café
y las canciones del abuelo
con quien jugaba en el río
amarillo
quizás
de los bosques y la aldea
La nieve afuera
y esa lámpara que iluminaba los caminos
por donde se nos iba la inocencia
Ahora
cuando regreso a la ciudad
me veo en ese otro espejo de la nostalgia
entonces creo que el recuerdo se fue
se ha ido
con la noche azul
de otros tiempos
Entre tú y yo
hay un payaso muriéndose de hambre
en el fondo de nuestras miradas
mientras nos revolcamos en la arena
amándonos hasta la muerte
Hay pedazos de piel regados entre las piedras
Sangre y cal nos devoran
sobre las líneas de un cordel bíblico
que mide las distancias de reinos agoreros
Hay extrañas formas de concebir la vida
Dientes de oro en los zaguanes
Un poema de Homero el ciego
Una carta de Kafka
Tus manos
los retazos que dejan las huellas
El tiempo
El cuerpo del ahogado que atraviesa el río
El cielo infinito sobre un cuadro de Frida
Kahlo
Estas ansias de robarle una cerveza a la tarde
El planeta dando vueltas
Tu pobreza y la mía
A la memoria de Aquiles Nazoa
Despídeme de la
Nena Viña en el sanatorio
de la muñeca
criolla de Reverón
del caballo ahogado
en la laguna
de la Cholita barrendera
de Adelaida Rutiner
y sus retazos de
sueño en la pijama
de la señorita
Delón y su lección de música
de Jacques Prevert
Despídeme de José
Martí
de Vallejo y Lorca
poetas de la
guardia postal
Despídeme de la
lluvia
del high life en primavera
con sus destellos
de sol en la oficina
Despídeme de mi
padre
y su bicicleta de
flores
de María y de la
abuela
del ascensor aquel
donde descubrí que el mundo giraba
cuando rezábamos el
Credo por los pobres de Antímano
con sus animalitos
y sus recuerdos
despídeme
finalmente
del mar
de la noche
y del perro sarnoso
de la esquina
donde escribí mi
mejor poema
S.C.
14/09/2005
El día comienza
cuando despertamos nuestra propia soledad
Allí empieza una
nueva existencia
en el día a día que
nos marca la hora desde el reloj
Las cosas se
levantan una vez más desde sus posadas milagrosas
El sol anuncia la
caída de sus rayos luminosos sobre nuestra frente de añil
Buscamos las manos
de alguien que debería tomárnosla por asalto al amanecer
antes de la huida
en la última sombra
que se refleja en el cristal
pero la noche nos
deja una huella amarga
quizás
o tal vez somos
bienaventurados por existir en medio de la vida
que late en el
pulmón de los árboles
nos levantamos
finalmente para recomenzar la faena
Ayer
A lo mejor fue ayer
cuando queríamos
ser marineros en un hermoso barco que partía para Holanda
o que se iba a la
Antártida
Pudo ser
Pero hoy
Hoy es distinto
Entonces nos servimos un café y contemplamos
la calle
Nos sentamos a disfrutar de una velada
bajo las nubes del amanecer
mientras diseñamos otra forma de vivir
creyendo entonces que sí estamos en el justo
destino del mundo
en su claro destino de ser mundo en la bóveda
espacial
donde se sumergen también nuestras verdades
El sol ilumina el campo
Ya despertó la soledad para acompañarnos en
esta cruenta batalla con el desamor
y con las huestes
que solapadamente se aferran a nuestra
nostalgia
y que
posiblemente
ya habitan nuestro cuerpo dormido
¿En dónde celebraremos el día de la metáfora y
del hombre que se muere de
asombro ante la mirada de la muerte que le
atraviesa las médulas sin medir contemplación?
El hombre triste del trópico que tan sólo
espera ese último día para despedirse
de la aldea y de la lluvia que oscila sobre el
leve resplandor de una favela perdida en alta mar
El hombre que se sostiene como un árbol de
rosas bajo este signo de gloria que
protege a los caballos y al niño harapiento
que algún día pisó la isla de Creta
Es el hombre con su saco de ternura en los
ojos y la espada de un ángel que tiene como destino la arena de un sueño que
tan sólo las mujeres sueñan antes de reconocerse en el espejo de una duda
milenaria.
Es el hombre de la prisa que gime su
descalabro en Europa, en un laberinto de incógnitas y vicios heredados.
Es aquel hombre que un día conoció al Sena y
se durmió frente a sus aguas tranquilas y milagrosas para reencontrarse con el
fuego de un secreto benigno
refugio de los dioses que jamás se inclinaron
a su sombra
bajo la luna dorada de Mefistófeles
el ángel de mirada profunda y pisadas
silenciosas de la era de los escorpiones
que apenas empezamos
Es el mismo hombre de los acertijos socráticos
y las memorias de muchos sabios condenados al anonimato
testigos de este presente repleto de enigmas…
En honor al gran profeta de la esperanza…
Borges
La
nueva Babilonia
Yo
Que convivo en un mundo espectral
de galerías hexagonales
junto a bestias que adoran al mar y rinden
culto a un dios profano y desconocido
he visto
desde noches infinitas
los símbolos que representan a la nueva
Babilonia
y allí
pese a la penumbra
me reconozco en sus pasillos
en sus frutas esféricas
en sus grabados azules
en sus lámparas bruñidas de superficies
barrocas…
allí también mi juventud ha viajado por
insondables bibliotecas
Soy
definitivamente
un peregrino en busca del país de los libros
que nunca leyeron los anarquistas de Proudhon
sueño y me veo ante un libro inmenso escrito
en yiddish
al que puedo entender con muchas
complicaciones
pero mi mejor experiencia fue leer el
evangelio gnóstico de Basílides
con la supervisión de Borges
mi maestro de ceremonias en los fastuosos
castillos de Beda
aunque creo no estar confundido puedo ver en
esas líneas milenarias
la huella de Nietzsche en su imprecisa imagen
de Zarathustra (años después la perfeccionó)
quien
bajo una lluvia tenebrosa
predicaba un discurso sobre la bondad no
comprendido por los caldeos o asirios
sin embargo
y al calor de un tiempo desmedidamente
vulnerable
el reflejo de una luna en la pizarra de la
tarde
me trae una remota palabra que ahora no recuerdo
la Biblia tenía razón cuando la nombra
dijo Spencer
al tropezar con otras palabras míticas
demasiado incomprensibles para la inteligencia y sensibilidad del filósofo
noches de noches pasé recorriendo aquellas
habitaciones repletas de anaqueles
y espejos también hexagonales
no sé qué pudo suceder si no regreso
tembloroso e impávido
a la entrada del castillete
hoy me satisface haber recorrido esas
instancias
esas solitarias galerías
escaleras
laberintos y corredores ardientes donde
encontré
al final
el libro infinito para armar la historia de la
nueva Babilonia
su relación con el universo está inmersa en
una palabra que únicamente puede
ser escrita y traducida en lengua guaraní
quien pueda leerla habrá descubierto el enigma
del triángulo rectángulo de Pitágoras
entre otras cosas
la verdadera intención metafísica de ese
tratado y sus profundas significaciones
para hallar la gloria y la inmortalidad
aparecen en ese documento
además
podrá desentrañar el arcano del quinto rostro
de Dios
Cuadro
sobre una foto de Liszt
Un mundo de armonías siderales
desde un piano antiquísimo
revelan la textura de Liszt
el acróbata de los dedos de hule
empecinado en hacernos duendes del exilio
insiste en lo de la serenata del clavel rojo
algo que agradará a la dama del último balcón
de la barriada
al unísono
un par de gatos se pelean por una gatuela
arañan sobre el tejado
maúllan rebotando con airosa melancolía
el hombre del pipote verde baja las gradas
lo coloca en la acera y regresa
mira hacia la ventana
se detiene un instante
fisgonea y prosigue
una paloma corona el borde de la cúspide al
ritmo suave del oboe
quizás
la faena vacía la noche en la tinaja prohibida
desde la iglesia mayor hasta las goletas
a orillas del río
el arrullo de cien voces en el concertino azul
La bella época
causa un estupor in crescendo hasta los primeros cantos del alba
Liszt aparece demasiado rígido
—en la litografía—
con frac y sombrero de copa
que por supuesto no debió usar
los tiempos han cambiado
en la cubierta del libro y con el mismo título
se aprecia ese fondo triste de ébano
ese aire acuoso
esa penumbra interior en los ojos del artista
que más bien transmite cierta congoja malsana
sin embargo el sonido de las teclas
el vuelo de las golondrinas
dos gatos de porcelana en la melodía siempre
celeste de Liszt
el murmullo de la ópera matutina
vivaz
derramada de fulgor
abre la duermevela del verano
Repleto
de gotas
Bolívar
en el Monte Sacro
El aire sonaba con rumor de trueno lejano
una tempestad se avecinaba sobre la cima de
las siete colinas de Roma
el zumbido se oía en destajos acompasados
ritmo del agua de una lluvia matinal que
bañaba las piedras del Aventino
el Monte Sacro se vestía de púrpura
entre las cavidades de las rocas
bajo una luz sublime que anunciaba una tarde
vesperal
sin embargo la tarde se mostraba tranquila
como si Dios se hubiera quedado dormido sobre
las nubes
el maestro observaba la ciudad
las cúpulas doradas que sobresalían cual
cabezas de jirafa en un paraje de casas muertas
el sol se ponía en lo alto
la tierra gemía por dentro con la llama de un
sueño que retumbaba en las entrañas de un paraíso perdido
el joven
con la mirada detenida en el umbral secreto
del viento
recorría absorto el paisaje de un imperio que
empezaba a desmoronarse
Licinio pernoctaba en una cabaña de hojarasca
los plebeyos yacían en el borde del precipicio
arañando la cabellera de la luna que se
asomaba por entre las celosías del ocaso
la noche advenía insistente
con pasos rabiosos
el joven recuerda su infancia
un color
el amarillo
tal vez
se atraviesan en su cabeza
y un ardor
como el de un tizón encendido
le quema el corazón
a lo lejos se oyen las campanas de una iglesia
pequeña que suplica un miserere
mei, Deus
en Madrid se oye un grito: ¡En la maldad fui
formado y en el pecado me concibió mi madre!
ce respira un clima intenso
con fragancias de flores del estío que recién
abre sus capullos
Fernando contempla el atardecer
Bolívar
el Fausto del Gólgota de la blonda ultramarina
sostiene entre sus manos el báculo del maestro
Rodríguez
se arrodilla
el tiempo transcurre breve
pesa como un metal
el viento aletea cual ave herida
sus manos arañan la soledad del instante
se reflejan en el espejo vivo de la tarde
en un pergamino hecho jirones en las manos de
Cortés
el conquistador comedido
las barcarolas de un lejano continente inmerso
en la penumbra
reclaman su origen
sus raíces vivas regresan en un soplo divino
que le sumerge en el designio de una profecía milenaria
el muchacho pronuncia el juramento
la tarde se cierra lentamente
esa noche el maestro duerme como jamás lo
había hecho durante años
el joven sueña con gladiadores
con lanceros de la lluvia
imagina al Mío Cid y al Quijote y cree verlos
entre las densas tinieblas de la madrugada
pero está seguro de haber hecho lo correcto
de eso no se arrepentirá jamás
su cabeza delira con gotas de sangre en el
sudario de un Cristo negro
americano
con olor a incienso y fragancias africanas
el sol se oculta finalmente
sin duda alguna
Aquiles
el héroe de las batallas legendarias
también regresa de la ígnea majestad del
imperio
Yo debía estar en el reino de la luz
mas soy
un hijo de las tinieblas
Nací para vivir en la oscuridad
Me gusta desandar por las calles cuando la
neblina ha colmado las grutas
todas las grutas y los rincones
La mirada de los búhos se asemeja al espejo de
aguas frescas de los manantiales
los árboles de majestuosos jardines
Llaman la atención de los transeúntes
la dama del vestido rojo modela encima del
capó de su flamante Mercedes Benz
se desnuda y la gente
a su alrededor
la aplaude con alegría
un enano de vientre anaranjado cruza la
esquina de negros alfabetos
la tertulia de los buscadores de ron resuena a
lo largo del bulevar
dulces y alegres putillas de plaza les
acompañan
dos ancianos juegan ajedrez bajo la luz de los
faroles
fumo un cigarrillo y contemplo
taciturno regreso a casa
la habitación vibra por el ruido de la música
que me llega de una residencia contigua
baluartes de sombras se tejen a mi alrededor
como fantasmas encarnados
este es mi reino: la polilla
la colcha fría
el silencio
y esta sed increíble de encontrar la morada
final
en el espacio de vigas y paredes mohosas…
más allá de la noche que tiembla con
relámpagos de sangre
…aspiro a vivir en una casa
Espaciosa y antigua donde no
Haya otro ruido que el de la
Fuente, cuando yo quiera oír su
Chorro abundante
José Antonio Ramos
Sucre
Cuando regresa la
tarde
la palabra antecede a la prisa
la luna se cuelga en el ocaso
en el ancho rostro de la estrella
el tiempo es un aposento de incógnitas
a veces uno se resigna
se hunde en la brevedad
se esconde
la noche nos cubre
profanando la casa
y la fuente que salta
desde la cóncava montaña de basalto
donde encontraremos el signo
que nos hará libres
al fin
Matographe in city
Las ballenas transitan
por el agua rosa de la Antártida
espero en el acantilado
sentado a la vera de la noche
aguardo en silencio
y su voz regresa en el murmullo
pesado de las olas
se oye en la orilla del mar
un eco reticente
que adviene al origen del mundo
pudo ser la magia del cine
que nos llevó a soñar con otros espacios
pudo ser la razón
los edificios la penumbra la calle
donde detuvimos el tiempo
por un instante
mientras escribía este poema
bajo el torrente
no pudo ser de otra manera
En tu recuerdo
aún debo estar paseándome
por techos invisibles
de un lejano país
que cuelga del abismo
donde la gente camina en silencio
como los mendigos de Italia
agitando palomas al atardecer
Avidez del espanto
Tú ahí
y yo
en este sueño
He perdido la cabeza
en un juego de azar
Soy tan sólo un animal
que ha soportado
los duros vientos del plenilunio
La muerte me llama
acudo a ella
como un súbdito a su amo
tu voz se queda en el umbral
A la
memoria de los Beatles
“El loco de la colina”
Regreso a la colina
sin la aguja del reloj
ni su extrema enfermedad
de Tiovivo
Soy uno más en el reino de los astros
corriendo desnudo hacia las grutas
Canto a
Li Po
Lejos está de mí la secreta intimidad
del Minotauro
el impulso de sus patas
el coraje de su espíritu fraternal
para ordenar el mundo en un solo pensamiento
Lejos la distancia entre dos mares
Profundos e inexorables
en la complicada rueda de los acertijos
en la complicada rueda de los acertijos
Por eso mi sombra recorre la páginad
de un antiguo poema de Li Po
de un antiguo poema de Li Po
leído en un viejo templo taoísta
con la dificultad que significa
sentirse libre en su presencia
y la imposibilidad de ser halcón
águila
golondrina
para abarcar el mundo
más allá de su soledad
Si tú murieras
Las
estrellas a pesar de su lámpara encendida
perderían
el camino
¿Qué
sería del Universo?
Vicente
Huidobro
En mi cabeza
viajan las palabras
viajan las palabras
de humo y sangre
árboles enhiestos
sortean el exilio
por si regresan las
cruces
las calabazas del
Ku-Klux-Klan
por si regresas
te espero en el
pasillo
de una abadía
desolada
Descúbreme en el
abanico negro
donde descansaré
después de la
jornada
Descúbreme en el
sordo aviso del tiempo
a la hora del
presagio
cuando yaces
dormida
Estoy bajo el peso
de la rueda
escondido del mundo
Basta de tanta
melancolía
me declaro impostor
Prófugo de la
historia
ella no me
condenará por mis acciones
Descúbreme en la
tarde
duermo
bajo la noche
en la Babilonia que
alguna vez soñamos
Me apresuro a vivir
en esta triste hora
de la despedida
y no sé de barcos
que zarpan de los
puertos más antiguos
en busca del
descanso
No sé si hay
relámpagos que mitiguen el afán
centinelas sin
lumbre
en la tiniebla más
cercana
No sé si más allá
después de este
cielo
haya naves
amarillas
campos silenciosos
trompetas de abril
que anuncien
de vez en cuando
nuestra existencia
Vivir
vivir ya es un
hábito que a todos nos preocupa
Confieso mi
deshonra
con esta nostalgia
que me acompaña
desde siempre
con esta mano
erguida
dispuesta a
desterrar la noche
con este secreto
que llevo conmigo
cuando escucho tu
voz
ondeando
en algún lugar
oculto
en alguna
habitación miserable
Cuidado:
La
sabia Metis puede ser devorada por Júpiter
Nos angustia la
locura de los otros
su tristeza
su debilidad
locos
locos
que se rodean de
gatos
centauros
prohibidos con quienes
no podemos
compartir la vida
esta fábula escrita
en tabernas
entre velas de
resurrección
Locos sin esperanza
que sonríen ante la
llama
de su propio rostro
Locos al amanecer
cerca del fuego
Locos sin canciones
sin palabras
sin lunas ni soles
de agosto
en esta hora
cuando aún es
posible la despedida
Soy un bufón de
esquina
poseedor del agua y
sus misterios
oráculo de los
secretos del mal
volcán iracundo
vendí mi alma a los
arrabales
y soy como un
mendigo en las plazas
tejedor de
emociones
soñador clandestino
Heme aquí
lejano
íngrimo
en la infinita
rueda de los confines
Me matarán de hambre la aurora
y el crepúsculo
Un pan caliente —el Sol— me dará el mediodía
Carlos
Pellicer
Yo
el último
combatiente del mundo
me confieso
impostor
implacable quimera
poeta
así he de partir
hacia el olvido
junto a los
espectros de la noche
por si todavía
quieres regresar
Miro la tarde en
blanco
allí estoy
atento
como a una música
que apenas se oye
que apenas regresa
Estoy solo
en medio de la
calma
hundiéndome en la
noche
como un apóstata
que no encuentra su
destino
…death beyond
your
eyes…como una canción
para Edith Piaf, eterna
viajera de la vida
La
Mome Piaf
Pequeño gorrión de las tabernas
sus ojos titilaron azul aquella tarde
por las calles frías de París
donde su voz alcanzaba los astros
pobre Edith
pobre de su sueño
de su regreso a los teatros
de sus canciones que se alejaban
como nubes sin retorno
de su desgarradura
de su extraña manera de cantar
que se hizo trizas
en un hospital comunitario
con el prístino sonido de la La
vie en rose
más allá de lo que le dicta el instinto
sus ojos vivos mirarán con nostalgia
los espejos taciturnos de la lluvia
de los cafés
donde se le fue la vida en pedazos
en sueños
y canciones
El exilio es una cuestión de dignidad
Recuerda los refugiados de la India
los japoneses y la guerra de Vietnam
la España de Franco
la vida azarosa del Che
el Chile socialista de Allende
El combate es una cuestión de honor
se vive o se muere en la trinchera
en los arrecifes del Mediterráneo
en cualquier playa del continente
en el aire comprimido del agua
bajo profundas depresiones
cuando se duerme a medias en un grito
que despierta relámpagos en la vigilia
La revolución es una cuestión de asombro
de humanidad
de tacto
de patria
aunque se reviente por dentro la noche
como un caballo desbocado hacia el abismo
Un toro embiste la noche
en las puertas del Hades
cuerpo de cristal en las vitrinas
reventándose por dentro
sobre la calle de un pueblo solitario
de árboles solitarios
de cárceles solitarias
y templos vacíos
ruinas de una tortuga vegetal
que contempla el agua-azul-tiempo
desde su fronda de maíz
soledad de las cosas
de los elementos que vagan en la atmósfera
de los tibios espejos del alba
moscardón borracho solo sacrificio
infinitamente solo en el carrusel de la vida
Soledad vidrio congelado crucifijo
materia de otro signo de la Tierra Prometida
jeroglífico incendiario
soledad
soledad
Estoy solo
la oscuridad me persigue
Hundámonos en este desierto
con este báculo
con esta voz y este secreto
que enmudecen la penumbra
La noche aún vaga por tu vientre
hilo de extraña contextura


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